¨ ÓYEME CON LOS OJOS ¨
Desde
mi punto de vista, trabajar con niño/as con discapacidad auditiva es un mundo.
Como he comentado en apartados anteriores, no todos los niños/as con esta
dicapacidad son iguales, con lo cual, deberíamos de conocer sus
características. También es muy importante conocer su entorno, si proviene de
padres oyentes o de padres sordos, ya que su estimulación será muy diferente,
lengua oral o lengua de signos.
El
material que yo elijo es la Lengua de Signos. Para los niños/as sordos esta
Lengua es su lengua materna, ya en sus primeros años de vida van adquiriendo
las bases necesarias para su futura socialización a través de interacciones
lingüísticas en una lengua de tipo viso-gestual, ya que utilizan la lengua de
signos de una forma natural de comunicación familiar…
La
vocalización de los bebés sordos y oyentes son parecidas hasta cerca de los 9
meses, pero a partir de esta edad las vocalizaciones difieren de sordos a
oyentes tanto en producción como en variedad, ya que dichas vocalizaciones
tienden a disminuir hasta desaparecer, a causa de la falta de retroalimentación
auditiva y refuerzos ambientales.
El
niño/a sordo pasará en la adquisición del lenguaje oral por las mismas fases
que el oyente aunque se desarrollará de forma más lenta.
Para
mí lo más importante es que estos niños/as se desarrollen intelectualmente,
adquieran los conceptos a través de la Lengua de Signos y a partir de ahí, con
el aprendizaje interiorizado se le enseñe la Lengua oral, necesaria ya que
estamos en un mundo oralista.
Mi
propuesta sería que estos niños/as no se encuentren en Centros Especiales, sino
integrados plenamente en colegios ordinarios, en los cuales, exista un Programa
Bilingüe como el que os presento a continuación:

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